viernes, 8 de junio de 2018

¿Que cuantos años tengo?

¿Qué cuántos años tengo?
¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo
otros “que estoy en el apogeo”.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!…
¡Estás muy viejo, ya no podrás!…
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
y otras… es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.. ¿Qué cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas… ¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!
Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos

¿Qué cuántos años tengo?
¡Eso!… ¿A quién le importa?
Tengo los años necesarios para perder ya el miedo
y hacer lo que quiero y siento!
Qué importa cuántos años tengo.
o cuántos espero, si con los años que tengo,
¡¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!!


José Saramago

martes, 10 de abril de 2018

Mensajero

Aire que llevas impulsos
que arrastras suspiros viejos.
LLeva mi voz hasta ella
vete y dile que la quiero.

Dile que cada segundo que pasa
se me hace eterno.

Que a pesar de la distancia
la quiero mas y la espero.
Dile que regrese pronto
que yo sin ella muero.

Vete y dile que su nombre
Siempre está en mi pensamiento,
que adolezco la nostalgia
dile que no importa el tiempo, dile que la
querré siempre.

Corre a decírselo viento.

Luego de habérselo dicho
de explicarle cuanto siento
regresa al punto a mi lado
trayéndome su recuerdo.
Me hablaras de lo que piensa
cuales son sus sentimientos.

Y gracias viento.
Mil gracias por ser mi fiel mensajero.


Emilio Vega Gomez

martes, 27 de marzo de 2018

Un recuerdo

Ahora que días y horas nos separan,
que hay que llenar vacíos de la ausencia con recuerdos,
o con la vida misma de cada día,
para que en el fondo oscuro no desborde y anegue la esperanza.

Tengo que hacerte en mi,
construirte a base de recuerdos,
recordar tu sonrisa o el color de tu pelo,
tus palabras, la forma de tu boca,
como era tu alegría y tu tristeza,
tu manera de andar o como me llamabas.

Y así de nuevo... en mi memoria naces.





Loa al vino

¿Por qué vendes tu vino mercader?
¿Qué pueden darte a cambio de tu vino?
¿Dinero? ¿Poder? ¿Pues no eres el dueño del mundo
cuando tienes en tus manos una copa?
¿Riqueza? ¿Hay alguien más rico que tú,
que en tu copa tienes oro,
rubíes, perlas y sueños?
¿Amor? ¿No sientes arder la sangre
en tus venas cuando la copa besa tus labios?
¿No son los besos del vino tan dulces como
los más ardorosos de la huri?
Pues si todo lo tienes en el vino, dime
mercader, ¿por qué lo vendes?



Poeta, porque haciendo llegar a todos
mi vino, doy poder, riquezas, sueños y amor;
porque cuando estrechas en tus brazos a la
amada me recuerdas; porque cuando quieres
desear felicidad al amigo, levantas tu copa;
porque Dios cuando bendijo el agua
la transformó en vino, y porque cuando bendijo
el vino se transformó en sangre...
Si te ofrezco mi vino..., poeta,
¡No me llames mercader!


Omar Khayyam (1048-1122