miércoles, 24 de junio de 2026

Henri Parot

Henri Parot, también conocido por su alias Unai, es uno de los miembros más sanguinarios de la organización terrorista ETA.

 Nacido en Argelia en 1958, de familia vasca, se integró en el comando Argala, uno de los grupos más activos y letales de la banda.

A lo largo de su trayectoria criminal, Parot participó en numerosos atentados, asesinatos y acciones violentas. La justicia española lo condenó por 26 asesinatos, además de múltiples delitos de terrorismo, acumulando más de 4.000 años de prisión.

Paradójicamente, su nombre quedó asociado a una doctrina judicial que no buscaba favorecerlo, sino todo lo contrario.

En 2006, el Tribunal Supremo utilizó un recurso presentado por él para establecer un nuevo criterio sobre el cómputo de beneficios penitenciarios.

Ese criterio —conocido desde entonces como Doctrina Parot— endurecía el tiempo efectivo de prisión para terroristas y asesinos múltiples, al aplicar las reducciones de pena delito por delito, en lugar de sobre el máximo de 30 años previsto por el Código Penal de 1973.

El resultado práctico era claro: los beneficios penitenciarios dejaban de acortar de forma significativa la estancia en prisión. Aunque Parot pretendía reducir su tiempo de cumplimiento, la doctrina que llevó su nombre terminó alargando su permanencia en la cárcel.

En 2013, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos anuló la Doctrina Parot por considerarla una aplicación retroactiva más gravosa. Aun así, su impacto marcó un antes y un después en el debate sobre terrorismo, justicia y cumplimiento de penas en España.

Ejemplo (3 penas + 8 años de beneficios)

3 delitos
30 años por delito
Máximo legar: 30 años 
Beneficios totales: 8 años

Antes de la Doctrina Parot

Los 8 años se restan del máximo de 30.

30 - 8 = 22 años 

Salida: a los 22 años.

 

Con la Doctrina Parot

Los 8 años se reparten entre las 3 penas:

8 / 3 = 2,66 años por pena 

Cada pena queda así:

 30 − 2,66 = 27,34 años

Total reducido:

27.34 x 3 = 82,02 años 

Como el máximo sigue siendo 30 años…

Salida: a los 30 años.

En la actualidad los beneficios se aplican al total de tiempo que debe cumplir el preso.

  

domingo, 24 de mayo de 2026

Sabina y el arte de despedirse bien

Joaquín Sabina ha bajado del escenario, pero su voz sigue encendida. Hola y adiós no es solo un álbum en vivo: es un gesto de honestidad, un cierre elegante después de casi cincuenta años de canciones que nos acompañaron en noches largas y días torcidos.

En 18 temas grabados en Madrid, Sabina repasa su vida como quien abre un álbum de fotos lleno de heridas y celebraciones. No hay dramatismo, solo gratitud.

Entiende que retirarse a tiempo también es una forma de amor hacia quienes lo escucharon siempre.





Los poetas no se van; se quedan a vivir en sus canciones.




Y Sabina, con este adiós tan suyo, nos recuerda que algunas despedidas suenan a eternidad.




sábado, 23 de mayo de 2026

Morir es aprender a despedirse

La frase “morir es aprender a despedirse” no pertenece a ningún autor conocido. 
No aparece en obras filosóficas ni literarias, y su origen es difuso, probablemente contemporáneo.
Aun así, se ha vuelto frecuente en redes y textos reflexivos porque condensa una verdad incómoda: la vida está hecha de finales, y cada uno de ellos exige un acto de despedida. 
Vivimos en una cultura que evita hablar de la muerte, pero que experimenta cambios constantes: mudanzas, rupturas, reinvenciones profesionales, transformaciones personales
En ese contexto, la frase funciona como un espejo. 
Nos recuerda que cada cierre, por pequeño que sea, exige un proceso de aceptación. 
También nos invita a mirar la despedida no como un fracaso, sino como una parte natural del crecimiento. 

Soltar no es perder: es reconocer que hemos cambiado.


Y es en esos momentos cuando comprendemos que morir no siempre es un final, sino un gesto lento, casi imperceptible, que acompaña cada despedida. 
No la muerte grande, la última, sino esas pequeñas muertes que se esconden en los cambios: 
  • Cuando una amistad se enfría, 
  • Cuando una ciudad deja de ser hogar, 
  • Cuando una versión de uno mismo deja de encajar en la piel. 
Aprender a despedirse es, en realidad, una forma de morir sin desaparecer.
Es aceptar que lo vivido no vuelve, que lo amado no siempre permanece, que incluso la alegría tiene fecha de caducidad. Pero también es reconocer que en cada adiós se abre un espacio nuevo, un territorio desconocido que pide ser habitado. 
Y quizá ahí reside la claridad: en entender que soltar no es perder, sino permitir que la vida siga moviéndose. 





Morir es aprender a despedirse, y en ese aprendizaje se esconde, paradójicamente, la única forma de seguir vivo.

viernes, 12 de septiembre de 2025

Nota curiosa

Dos peces jóvenes van nadando por una pecera cuando de pronto se cruzan con uno mas viejo que le saluda con las aletas y les comenta educadamente:
"Buenos días, chicos. ¿Qué tal está hoy el agua?"
Los dos peces jóvenes le devuelven el saludo al pez más viejo con un simple gesto y continuan su camino rato más en silencio hasta que uno de ellos se vuelve hacia el otro y le pregunta:


 "Tío, ¿Que demonios es el agua?”




Así comenzaba el discurso que David Foster dirigió a los graduados de

Kenyon College (Ohio).

Un pequeño cuento moraleja con la que pretendía llamar la atención

sobre

el hecho de que -en la vida- las realidades más obvias y elementales 

son a menudo las más difíciles de percibir.