Joaquín Sabina ha bajado del escenario, pero su voz sigue encendida. Hola y adiós no es solo un álbum en vivo: es un gesto de honestidad, un cierre elegante después de casi cincuenta años de canciones que nos acompañaron en noches largas y días torcidos.
En 18 temas grabados en Madrid, Sabina repasa su vida como quien abre un álbum de fotos lleno de heridas y celebraciones. No hay dramatismo, solo gratitud.
Entiende que retirarse a tiempo también es una forma de amor hacia quienes lo escucharon siempre.
Los poetas no se van; se quedan a vivir en sus canciones.
Y Sabina, con este adiós tan suyo, nos recuerda que algunas despedidas suenan a eternidad.


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