martes, 18 de julio de 2017

Para recobrar

Si para recobrar lo recobrado
Debí perder primero lo perdido
Si para conseguir lo conseguido
Tuve que soportar lo soportado


Si para estar ahora enamorado
Fue menester haber estado herido
Tengo por bien  sufrido lo sufrido
Tengo por bien llorado lo llorado.


Porque después de todo he comprobado
Que no se goza bien de lo gozado
Sino después de haberlo padecido


Porque después de todo he comprobado
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.



Francisco Luis Bernárdes

domingo, 16 de julio de 2017

Profecia

« Diez séntimos le di a un pobre
y me bendijo a mi mare
¡Qué limosna tan chiquita,
qué recompensa tan grande!»

Profecía

Me lo dijeron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hace un mes...
Y me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera, en mi caso,
se hubiera echado a llorar;
yo, cruzándome de brazos,
dije que me daba igual.
Nada de pegarme un tiro,
ni de enredarme a maldiciones,
ni de apedrear con suspiros
los vidrios de tus balcones.
¿Que te has casado? ¡Buena suerte!
Vive cien años contenta
y a la hora de la muerte
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi madre
que no te guardo rencor.
Porque sin ser tu marido
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy quien más te ha querido:
¡con eso tienes bastante!
-- ¿Qué tiene el niño, Malena?
Anda como trastornado;
le encuentro cara de pena
y el colorcillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destroza la ropa
subiéndose a coger nidos.
¿No te parece a ti extraño?
¿No es una cosa muy rara
que un chaval con doce años
lleve tan triste la cara?
Mira que soy perro viejo,
y estás demasiado tranquila.
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigila, mujer, vigila...
Y fueron dos centinelas
los ojillos de mi madre.
-- Cuando sale de la escuela
se va pa los olivares.
-- ¿Y qué busca allí?
-- Una niña:
tendrá el mismo tiempo que él.
José Miguel no le riñas,
que está empezando a querer.
Mi padre encendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre,
y te compró unos zarcillos,
y a mí, un pantalón de hombre.
Yo no te dije "te adoro",
pero amarré a tu balcón
mi lazo de seda y oro
de primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofreciste en recompensa
dos cintas color de rosa
que engalanaban tus trenzas.
-- Voy a misa con mis primos.
-- Bueno; te veré en la ermita.
¡Y qué serios nos pusimos
al darnos agua bendita!
Mas, luego, en el campanario,
cuando rompimos a hablar:
dice mi tí Rosario
que la cigüeña es sagrá...
Y el colorín y la fuente,
y las flores, y el rocío,
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río.
Y el bronce de esta campana,
y el romero de los montes,
y aquella raya lejana
que le llaman horizonte.
¡Todo es sagrao! Tierra y cielo,
porque too lo hizo Dios.
-- ¿Qué te gusta más?
-- Tu pelo.
¡Qué bonito le salió!
Pues, y tu boca, y tus brazos,
y tus manos redonditas,
y tus pies, fingiendo el paso
de las palomas zuritas.
Con la blancura de un copo
de nieve te comparé.
Te revestí de piropos
de la cabeza a los pies.
A la vuelta te hice un ramo
de pitiminí precioso,
y luego nos retratamos
en el agüita del pozo.
Y hablando de estas pamplinas
que inventan las criaturas,
llegamos hasta la esquina
cogidos de la cintura.
Yo te pregunté:
-- ¿En qué piensas?
Tú dijiste:
-- En darte un beso.
Y yo sentí una vergüenza
que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna,
nos vimos en la ventana.
-- Mi hermanito está en la cuna;
le estoy cantando la nana.
"Quítate de la esquina,
chiquito loco,
que mi padre no te quiere
ni yo tampoco".
Y mientras que tú cantabas,
yo inocente, me pensé
que la nana nos casaba
como a marido y mujer.
¡Pamplinas, figuraciones
que se inventan los chavales!
Después la vida se impone:
tanto tienes, tanto vales...
Por eso yo, al enterarme
que estabas un mes casá,
no dije que iba a matarme
sino... ¡que me daba igual!
Mas, como es rico tu dueño,
te brindo esta profecía;
tú, cada noche, entre sueños,
soñarás que me querías,
y recordarás la tarde
que tu boca me besó
y te llamarás ¡cobarde!
como te lo llamo yo.
Y verás, sueña, que sueña,
que me morí siendo chico
y se llevó una cigüeña
mi corazón en el pico...
Pensarás: No es cierto nada;
yo sé que lo estoy soñando.
Pero allá a la madrugada
te despertarás llorando
por el que no es tu marío
ni tu novio, ni tu amante,
sino... ¡el que más te ha querío!
¡Con eso tienes bastante!


Rafael de León

lunes, 8 de mayo de 2017

Cinco cosas que nunca deberías tocar en un hotel

1 Mandos a distancia y controles remotos.

Los mandos a distancia de la tele, o del aire acondicionado de un hotel, pasan por más manos de las que se te ocurriría pensar.
¿Qué puedes hacer para evitar el contacto con esta fuente inagotable de gérmenes?
Pues lleva siempre en tu equipaje unas bolsas plásticas transparentes para introducir el aparatito y un sellador para luego cerrar esta improvisada funda.
Así lograrás preservarte de este verdadero criadero de patógenos.

2 Teléfono de la habitación.

Aquí no solo entran en juego las manos, sino la respiración humana que propaga gérmenes en este dispositivo.
Utilizar toallitas desinfectantes para limpiarlo.

3 Mostrador del cuarto de baño.


Los lugares que más se limpian son la bañera, el inodoro y el bidet. 
La Cenicienta en este asunto suele ser el mostrador, fregadero incluido. 
Puedes utilizar un spray desinfectante.



4 El Cubrecama.



Evitar lo más posible el contacto con él. Retíralo o, si lo mantienes, evita apoyar tus objetos personales sobre él.


5 La cubitera.






Y, en todo los casos, recuerda que una correcta limpieza de manos suele ser la mejor prevención a la hora de librarte de los gérmenes que habitan los distintos espacios que utilizas, habitaciones de hoteles incluidas.



Extraído de http://www.publico.es

domingo, 22 de enero de 2017

Victor Jara

Victor Jara

Aquel 16 de septiembre de 1973 Víctor Jara no murió, sólo le cortaron las manos y ya no puede tocar su guitarra. Su voz sigue intacta.


¡Qué cobarde es la violencia!
¡Qué estúpida su sinrazón,
su sinsentido, su inclemencia!

No importa cuán duro sea el golpe,
cuan fuerte el yugo de la inicua opresión;
el silencio jamás se adueñará de las voces
que cantan, que proclaman, que gritan ¡Liberación!

Y ahí, donde la bala derribó al gigante,
al pequeño, al obrero, al cantautor;
allí donde todavía hoy borbotea esa sangre
las manos cortadas de Víctor y su canción,
allí en el Chile querido hoy se hace grande
el recuerdo, la memoria de un profeta y su voz.



Manifiesto

Yo no canto por cantar 
ni por tener buena voz, 
canto porque la guitarra 
tiene sentido y razón. 

Tiene corazón de tierra 
y alas de palomita, 
es como el agua bendita 
santigua glorias y penas. 

Aquí se encajó mi canto 
como dijera Violeta 
guitarra trabajadora 
con olor a primavera. 

Que no es guitarra de ricos 
ni cosa que se parezca 
mi canto es de los andamios 
para alcanzar las estrellas, 
que el canto tiene sentido 
cuando palpita en las venas 
del que morirá cantando 
las verdades verdaderas, 
no las lisonjas fugaces 
ni las famas extranjeras 
sino el canto de una lonja 
hasta el fondo de la tierra. 



Poema de Fidel Hernandez 

Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz;
canto porque Víctor Jara
tuvo sentido y razón.

Fue su guitarra amiga
corazón de su pueblo
y sus llagas las heridas.
Hoy también yo lo recuerdo.

Levántate hermano,
mira tu Chile muriendo
a manos de un tirano
¡Cómo lo estoy presintiendo!

Amanda sigue llorando
su muerte en Santiago,
a pesar de los años
su viudez ha conservado.

Sus palabras de acero
por el mundo van viajando
y como poeta chileno
todo el mundo le ha cantado.

Desalambrando la tierra
ayudaba al labrador.
Su muerte fue la entrega
como la de otros en Puerto Montt.

Herminia de la Victoria
era su población…
Su voz, como de alondra,
todas las mañanas desgarró.