jueves, 11 de septiembre de 2025
lunes, 28 de julio de 2025
Sabina
Tienes razón, nos
faltaron unos postres, unos besos y el tiempo para sacarnos las telarañas de
adentro y nos faltaron los brindis y nos sobraron los miedos.
Nos debemos una
charla con el corazón abierto.
Muerto de miedo
Confieso mi terror al deterioro,
duelos que se maquillan por decoro,
dicen que por la boca muere el pez.
Me flaquean las piernas frente al toro
de la yihad y aunque, más de una vez,
he presumido de bajarme al moro,
me declaro culpable, señor juez.
Mientras las musas no me den la espalda
brindaré bajo un pliegue de tu falda
por Dylan, por Brassens, por José Alfredo.
Y seguiré cantando y blasfemando
contra todos los dioses, celebrando
las ganas de vivir, muerto de miedo
Cuerpo, corazón, deseo
El cuerpo tiene un ayer
que no se cura mañana,
nueve noches por semana
sin ganas de amanecer.
Laberintos del placer
cuando baja la persiana
del crepúsculo, Diana,
cazadora de vía estrecha,
clava su póstuma flecha,
en mi podrida manzana.
El corazón es un flan
que encoge con cada pena
y se inflama cuando suena
la flauta dulce de Pan.
Eva se va con Adán
porque el amor desenfrena
y, al calor de la verbena,
siempre aparece un muchacho
que le financia el gazpacho
después de la noche buena.
El deseo es un corcel
que la madurez embrida,
cuando el bajel de la vida
no acepta tratos con él.
No se trata de ser fiel
a la esposa malquerida
ni echar vinagre en la herida
de la loca juventud;
la pasión y la salud
pierden siempre la partida.
jueves, 12 de junio de 2025
La fábula del tigre y la fresa
Una meditación entre el miedo y la belleza
Un hombre huye de un tigre. Corre por su vida
hasta llegar al borde de un precipicio. Allí, se sujeta de una rama para no
caer. Abajo, otro tigre lo espera. Arriba, el primero sigue acechando.
Dos ratones —uno blanco, otro negro— empiezan a
roer la rama. En medio de su miedo, el hombre ve una fresa roja y brillante. La
arranca… y la saborea.
¡Qué dulce sabía!
¿Qué nos enseña esta historia?
La vida está llena de incertidumbre.
- El tigre
de arriba es nuestro pasado: lo que no podemos cambiar.
- El tigre
de abajo es nuestro futuro: inevitable e incierto.
- Los ratones,
el tiempo: día y noche, que desgastan nuestra existencia.
Y la fresa… es el ahora. Lo único que realmente tenemos.
Una lección
budista
El sufrimiento nace del apego. El miedo a perder,
a caer, a morir.
Pero si aceptamos la impermanencia de todo, encontramos paz en el presente.
La fresa es una puerta al despertar.
Saborearla no es ignorar la realidad, es abrazarla por completo.
Una lección
estoica
No podemos controlar los tigres ni detener a los
ratones.
Pero sí podemos controlar cómo vivimos este momento.
La fresa no es una distracción, es una oportunidad:
para actuar con virtud, para agradecer, para vivir con coraje.
💬 Reflexiona:
- ¿Estás
huyendo de algo que ya pasó?
- ¿Estás
paralizado por algo que aún no ocurre?
- ¿Estás
dejando pasar las fresas que tienes frente a ti?
🌿 Recuerda
esto:
“La fresa es efímera. Pero si la saboreas con
atención, puede volverse eterna.”
martes, 16 de enero de 2024
El arte de ser feliz
cómo has llegado a pensar
que yo te puedo enseñar,
el arte de ser dichosa.
¡Ay! Es en vano que acudas
a mi cátedra a aprender.
Mi saber llega a saber
que dudo... hasta de mis dudas.
Sólo al hablar de ilusión
me asalta desde el vacío
una ráfaga de hastío
que hiela mi corazón.
El que duda siempre está
en una angustia suprema
resolviendo este problema
«¿Si será?, ¿si no será?...».
lleva, exento de ilusión,
dentro de su corazón
la conciencia emparedada.
vive en el mundo sin pena,
comiendo la fruta ajena
con cercado o sin cercado.
Sabe por su buena suerte
el hombre que es descreído,
que es un bálsamo el olvido
y un gran descanso la muerte.
quieras encontrar reposo,
ten presente que el dichoso
lo cree todo....o no cree nada.
eres una gran creyente
que sabe llevar de frente
la alegría y la salud,
imita la fe de aquellas
que, a través de un santo velo,
jamás advierten que el cielo,
tiene más nubes que estrellas.
Cree mucho, y obra de modo
que, haciendo santo el dolor,
aceptes hasta el amor,
con retóricas y todo.
Con fe o sin fe, tú reniega
de mi incertidumbre odiosa,
y si quieres ser dichosa,
no dudes: afirma o niega.




